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Ubicación del proyecto: Curicó y Temuco.

Proyecto: Monitoreo de cultivos forzados.

Desarrollo de un sistema de bajo costo conectado a internet que automatice las lecturas de temperatura y humedad de los cultivos de invernadero, y que permita la recepción de los datos en teléfonos móviles para tomar decisiones y controlar dichos factores de manera remota.

Computadores, bototos y barro.

Así, a priori, no es muy rápida la relación que un pequeño agricultor puede establecer entre un tomate y un controlador computacional que transmita datos desde sensores instalados en sus plantas. Pues bien, el proyecto “Monitoreo de cultivos forzados” contempló que un equipo de trabajo conformado por jefaturas de carreras, docentes y estudiantes, desarrollara e instalara un sistema de bajo costo y conectado a internet, con lecturas de temperatura y humedad de los cultivos de invernadero, y también la recepción de los datos en teléfonos móviles para tomar decisiones y controlar dichos factores de manera remota.

Las variables de temperatura y humedad son especialmente relevantes a la hora de lograr buenos productos agrícolas, sin embargo, en las localidades rurales hay una gran cantidad de pequeños productores que cultivan principalmente para el autoconsumo y algo adicional que comercializan para la subsistencia familiar, y que usualmente no tienen un método de control de dichos factores. En general, la solución más conocida es hacer las cosas como las hacían los abuelos, y los abuelos de los abuelos, así hasta perder de vista las líneas familiares y con ello, las explicaciones del cómo y el porqué de las prácticas vernáculas.

Por otra parte, siempre se piensa que los alumnos de informática es poco lo que levantan la cabeza del computador, pero también es una máxima que deben aprender a escuchar a sus futuros clientes, sea donde sea que ellos se encuentren. Con estas premisas, Paola Ulloa, Directora Nacional de Área de Recursos Naturales del Instituto Profesional (IP) y del Centro de Formación Técnica (CFT) Santo Tomás -quien coordinó el proyecto- y Roberto Carrasco, Director Nacional de Área Informática, unieron voluntades y conocimientos y se propusieron relacionar ambos mundos. Para esto realizaron entrevistas -en conjunto con el Programa de Desarrollo Local de INDAP- para obtener información relativa a tres temas centrales: el contexto de la zona a trabajar, su caracterización productiva y su situación de conectividad y posibilidades de uso de TIC´s por parte de los agricultores. Las localidades seleccionadas fueron dos invernaderos en las cercanías de la sede de Curicó y dos en la sede de Temuco, vinculando territorio, instituciones, comunidades y, sobre todo, realidades y carencias.

Se diseñó el proyecto y se invitó a alumnos de ambas carreras -Técnico en Conectividad y Redes y Técnico Agrícola y Ganadero- a terreno, para contactarse con los agricultores y enseñarles a implantar sensores en sus invernaderos. Poco a poco en un proceso de enriquecimiento multidisciplinario, se fueron abriendo las mentes de ambos lados de la ecuación: los alumnos de agricultura aprendieron a vincularse con la tecnología y se dieron cuenta de que eran capaces de usarla a su favor -y en favor de sus familias, pues muchos de ellos son hijos o nietos de pequeños agricultores-, y los de informática se dieron cuenta de que su ámbito de acción era mucho más amplio y diverso de lo que imaginaban y, más importante aún, que podían hacer un cambio radical allí donde se vincularan.

El proyecto fue escalando haciéndose conocido en las zonas de influencia, y pronto se trabajó en cultivos de lechugas, de flores y de arándanos. Posteriormente, los talleres fueron replicados en once sedes regionales, llegando a más de 200 estudiantes.

A veces pasamos semanas enteras sin que los alumnos se sientan motivados, basta sacarlos del marco académico formal e ir a trabajar a la comunidad para despertar el hambre de ayudar y de aprender. Es responsabilidad de los docentes visualizar otras actividades de aprendizaje que vinculen las ganas y el futuro de sus alumnos con las vidas de los demás.

Roberto carrasco
Director Nacional de Área Informática

Democratizar la tecnología.

Desde el punto de vista práctico, metodológico, académico y de vinculación con el medio, ocurrió todo lo que tenía que ocurrir.

El proyecto pudo sistematizarse y permitió abrir una ventana en las mallas curriculares y también democratizar la tecnología, la que muchas veces está al servicio de buenas ideas pero no al alcance de todos los usuarios. A pesar de que en muchos casos la brecha cultural era muy potente, gracias a la simpleza del dispositivo, a su bajo costo y a la conectividad de las zonas escogidas, se logró la instalación, lectura y manejo de los controladores (denominados NodeMCU), los que fueron instalados por los alumnos de informática, quienes también se encargaron de capacitar a sus compañeros de Técnico Agrícola y a los propios productores.

Solo verles la cara de asombro al sentirse capaces de controlar sus cultivos desde sus celulares valía cualquier esfuerzo. Para los jóvenes el celular es su vida, y haber logrado que los datos les llegaran a sus aparatos fue hacerles un click entre la tecnología y su trabajo. Para los adultos, fue un salto hacia el futuro y una manera de vincularse con sus hijos y nietos.

Paola Ulloa
Directora Nacional de Área de Recursos Naturales

Otro de los momentos emocionantes fue el trabajo en Temuco. Las comunidades mapuche trabajan de manera corporativa, por lo que cualquier innovación debe ser aprobada por el grupo. Allí, la líder de la comunidad decidió probar ella misma el dispositivo para decidir si era de provecho para su gente, y a pesar de tener invernaderos muy básicos, adoptaron el sistema porque les hizo sentido.

En los alumnos, el hambre de aprender era evidente; se descorrió el velo del aprendizaje y lograron resolver los problemas abordando la tolerancia a la frustración, ayudando a los que les costaba más, sintiendo que podrían aprender de manera autónoma con las guías y no llamando al profesor para que les resolviera sus problemas. Muchos se sintieron poderosos y surgieron los líderes innatos.

Lo que me gustó es que la gente de campo -que es muy reacia a la tecnología- podía manejar fácilmente la aplicación. Me dieron ganas de seguir estudiando y trabajar en esto porque vi que era una ayuda concreta.

Janneth Gutiérrez
alumna que participó en el proyecto

Proyecto: Monitoreo y automatización de cultivos forzados.

Fecha de realización: 2017.

Ámbitos de acción: Agricultura e informática.

Foco objetivo: Innovar generando una herramienta de bajo costo aplicable en comunidades de agricultura campesina conectadas a internet.

Comunidad beneficiada: Comunidad Juan Quelén y Prodesal.
305 usuarios beneficiados.

Carreras involucradas: Técnico Agrícola y Ganadero, Ingeniería Informática y Técnico en Conectividad y Redes.

Actividades realizadas: Diseño de entrevista estructurada para levantar información de requerimientos de pequeños productores (usuarios INDAP), aplicada en 6 regiones / Desarrollo del modelo de “nodo sensor” / Desarrollo de una aplicación para móviles y para la web / Generación de una base de datos de variables agroecológicas con relevancia en el desarrollo de la docencia en el área de recursos naturales.

Entidades colaboradoras: Prodesal de INDAP, Comunidad Juan Quelén.

200 alumnos participantes.

Proyecciones: Establecer un modelo de negocios / Escalar el proyecto en otras comunidades agrícolas.

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