Menú de capítulos

Ubicación del proyecto: Valparaíso y Santiago.

Proyecto: Conoce cómo estoy: Comunicados reaccionamos mejor.

Desarrollo de un sistema para mejorar los canales de comunicación luego de una catástrofe, garantizando el correcto funcionamiento del servicio en una emergencia.

La encarnación del Tú Puedes.

“Cuatro estudiantes de Ingeniería en Informática del Instituto Profesional Santo Tomás (IP) sede Santiago Centro, en conjunto con un profesor tutor y el apoyo de su casa de estudios, participaron de la primera convocatoria del concurso de innovación abierto AULAB Desastres Naturales (2015 – 2016), impulsado por el Laboratorio de Gobierno 1, con su proyecto Conoce cómo estoy.”

Así comienza el reporte del equipo de comunicaciones del Laboratorio de Gobierno y la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile narrando el caso de los estudiantes Sebastián Canelo, Ignacio Quiñones, Julio Méndez y Gonzalo Silva y su tutor Jacob Donoso, todos de la carrera de Ingeniería en Informática.
Y la nota sigue así: “… fue el único equipo perteneciente a un IP seleccionado por el jurado del concurso como finalista. Pese a que no resultaron ganadores del concurso, lograron transformar sus desafíos profesionales y su proyecto, inicialmente académico, en una empresa.”

La primera versión de la plataforma AULAB desarrollada en conjunto con la ONEMI y CORFO, se orientó a abordar desafíos relacionados con los desastres naturales que tan frecuentemente azotan a Chile. El equipo del IP Santo Tomás se presentó con el proyecto “Conoce cómo estoy: comunicados funcionamos mejor”, un sistema para mejorar los canales de comunicación luego de una catástrofe, garantizando el correcto funcionamiento del servicio en una emergencia.

Una vez definido el proyecto, la mecánica de trabajo de AULAB contemplaba dos meses de diagnóstico, y luego un Campamento de Ideas, en el que los equipos intercambiaban experiencias, conocimientos y distintas soluciones técnicas para sus ideas, convirtiéndose en una fértil convivencia que revisaba conocimientos adquiridos en el Laboratorio de Gobierno, entregados por autoridades, académicos, expertos y alumnos de otras universidades. Finalmente, se realizaba una Residencia con todos los equipos participantes.

Nuestros alumnos compitieron de igual a igual con estudiantes de la Universidad de Chile o de la Católica y muchas veces se cuestionaron si podían seguir adelante, pero tuvieron fe en ellos, en su proyecto y en que toda la institución estaba alineada para apoyarlos. Lo que hicieron fue algo grande que puede beneficiar a todo el país, entonces era impensable no jugársela por ellos.

Viviana ÁLVAREZ
Coordinadora del proyecto

Luego de mucha investigación llegaron al exitoso diseño de una aplicación móvil y una plataforma web: la primera para comunicarse de manera oportuna con los seres queridos, la segunda para entregar información georreferenciada y cuantificada para interpretar datos en tiempo real, una suerte de repositorio de información y estadísticas para verificar la disponibilidad de servicios básicos y la necesidad de asistencia, tales como rescate, ayuda médica o requerimientos de seguridad.

La aplicación funciona utilizando la red de puentes de internet y no la de la energía, que es lo primero que se corta en una catástrofe. En simple, busca el mejor canal disponible para el envío de un mensaje de alerta: es una suerte de “posta de comunicación”, como si un duende corriera con el mensaje hasta el próximo lugar que detecta con señal, y así va avanzando a través de los dispositivos móviles aprovechables hasta llegar a su destino, generando conexión inmediata en una catástrofe. Los mensajes que llegan a los círculos de cada usuario son: “Estoy bien” o “Me ha ocurrido algo”, definiendo en pocas palabras qué ha ocurrido y qué tipo de ayuda se necesita.

EMPRENDIMIENTO SOCIAL.

Los alumnos consideran que su aporte es que entregaron a la comunidad un canal diferente de comunicación, seguro y estable, pero por sobre todo, inclusivo, ya que no depende de una red externa o de las compañías de comunicación del mercado. A medida que se va sumando gente, en vez de colapsar la red, ésta se va potenciando, se hace más fuerte y los mensajes viajan más rápido. “Lo que nos diferencia es que esta aplicación construye comunidad, mientras más gente esté conectada, mejor y más rápido es el canal de comunicación”, comentan.

Por su parte, Viviana Álvarez, Directora de Carreras Área Informática de la sede Santiago Centro del IP, comenta que estos alumnos han sido una suerte de evangelistas de lo que significa un proceso de Innovación Social. No solamente crearon una aplicación para ayudar a la comunidad en el peor de los escenarios posibles, sino que también se ayudaron a ellos mismos. Entendieron que tienen que tener una vocación de servicio potente y estar siempre disponibles allí donde se los necesite, y que la Innovación Social es un concepto cotidiano, del día a día, no una idea que se desarrolla entre cuatro paredes de un espacio académico.

En AULAB llegaron a una de las etapas más altas del proceso quedando entre los quince primeros. Luego participaron en Chrysalis, la incubadora de negocios de la Universidad Católica de Valparaíso. Ese fue otro esfuerzo enorme; durante un mes tuvieron que viajar tres veces a la semana a Valparaíso y no tenían cómo solventarlo; nuevamente, el equipo de tutores y responsables del proyecto consiguieron los fondos. Y nuevamente creyeron en ellos, los ayudaron ¡y esta vez sí que ganaron!, recibieron quince millones de pesos destinados a desarrollar su empresa. Hoy en día, dos de los cuatro participantes siguen activos con su proyecto, Sebastián Canelo y Julio Méndez.

ESTA EXPERIENCIA Fue de un profundo crecimiento profesional y emocional y me ayudó a tomar las oportunidades que se me presentan, a aprender de herramientas técnicas y también habilidades blandas. el proyecto me cambió totalmente la vida, yo pensaba que iba a trabajar como un típico informático de una empresa y ahora sé como se gestionan las ideas, me muevo bien en los espacios públicos, entiendo el concepto de innovación y sé acceder a fondos concursables. Ahora soy director ejecutivo de mi propia empresa y soy capaz de hacerlo porque tengo una visión ampliada de lo que implica este trabajo. Me doy cuenta de la dimensión de lo que logramos.

Sebastián Canelo
Participante del proyecto

Proyecto: Conoce cómo estoy: comunicados funcionamos mejor.

Fecha de realización: 2015, 2016.

Ámbitos de acción: Ingeniería y comunicación.

Foco objetivo: Mejorar los canales de comunicación post catástrofe, conectando a las personas inmediatamente a través de una aplicación móvil y una plataforma web.

Comunidad beneficiada: Potencialmente, el país completo.

Lugares en que se realizó: Valparaíso y Santiago.
Carrera involucrada: Ingeniería en Informática.

Entidades colaboradoras: Laboratorio de Gobierno, ONEMI, Incubadora de proyectos Chrysalis de la Universidad Católica de Valparaíso.

Actividades realizadas: Investigación sobre nuevas tecnologías e innovaciones para enfrentar la falla de los canales de comunicación post catástrofe / Participación en Campamento de Ideas y Residencia, instancias en que se comparte con otros estudiantes y expertos, con el objetivo de mejorar, prototipar y testear sus soluciones aplicando las metodologías aprendidas en el Laboratorio de Gobierno.

4 alumnos participantes.

Proyecciones: Pilotaje de la aplicación móvil y web / Evaluación de la escalabilidad de la aplicación / Introducción de la aplicación a nuevos mercados.

Fin del capítulo